El reciente anuncio de la empresa GoldQuest como patrocinadora oficial del torneo de baloncesto superior en San Juan de la Maguana ha levantado una polvareda que va mucho más allá de las canchas. La colocación de la valla publicitaria y el respaldo económico de la minera a la comisión organizadora y a los equipos locales han despertado una oleada de comentarios, algunos a favor por el respiro financiero que esto significa, pero, sobre todo, un ruidoso sector en contra.
Para entender el contexto social, hay que recordar lo ocurrido entre marzo y abril de este año, cuando el anuncio del avance del proyecto Romero encendió las alarmas locales. Tras intensas manifestaciones populares, el presidente Luis Abinader ordenó la detención inmediata de dicho proyecto. Sin embargo, en el periodismo analítico hay que poner las cosas sobre la mesa con madurez y apego a la realidad jurídica. Una cosa es el debate sobre la viabilidad del proyecto minero Romero y otra muy distinta es la existencia de GoldQuest como corporación.
En la República Dominicana no existe ley alguna que impida que una empresa legalmente constituida, que cumple con sus obligaciones tributarias y cuyos recursos no provienen de actividades ilícitas, apoye y patrocine los eventos que considere de importancia. Nos guste o no, la empresa es legal en el país y está plenamente habilitada por la ley para respaldar cuanta iniciativa estime conveniente.
Y aquí es donde topamos con la cruda realidad del deporte local. Organizar un evento de esta magnitud en una provincia como San Juan es una tarea titánica y costosa.
Vivimos en una región donde el apoyo de los empresarios, comerciantes y políticos locales es sumamente limitado, por no decir escaso. Persiste en nuestra clase comercial la errada visión de que la publicidad y la responsabilidad social corporativa son un «gasto» o una «ayuda caritativa», en lugar de una inversión. A esto se suma que los clubes carecen de independencia comercial; el pago de transmisiones, narradores, jugadores refuerzos, técnicos, locutores y relaciones públicas depende de lo que el comité organizador pueda vender. Por lo tanto, el apoyo o patrocinio de GoldQuest al torneo superior de baloncesto de San Juan es un fortalecimiento a las finanzas del evento y, sobre todo, una vía necesaria para hacer frente a los altos costos de su montaje.
Ante este panorama, cabe preguntarse: ¿Cuál es el temor real de quienes se oponen al patrocinio de GoldQuest al torneo superior de baloncesto en San Juan? Hasta ahora, solo se ha escuchado que simplemente no apoyan el mismo, pero lo hacen sin argumentos sólidos que lo justifiquen. Además, sería de una mentalidad muy débil pensar que por el simple hecho de colocar una publicidad se está comprometiendo a los organizadores, jugadores y fanáticos a apoyar o no a la minera. El espectador y el deportista tienen criterio propio.
De hecho, quienes se oponen con tanta vehemencia parecen no darse cuenta del efecto contrario que están provocando. Quizás se entienda que la empresa busca posicionarse al publicitarse en el evento, pero sus detractores le han dado muchísima más publicidad con el solo hecho de colocar su nombre en las redes para decir que no están de acuerdo. Al final del día, se está hablando más de GoldQuest que de la importancia misma del evento deportivo, regalándole a la marca una exposición mediática invaluable.
Por lo tanto, aquí es necesario dividir las cosas con claridad. Un asunto es lo que a la empresa le haya faltado hacer para que sus opositores puedan entender su papel y su viabilidad. Hace falta que el pueblo pueda analizar de manera técnica y fría si realmente sus temores ambientales especialmente en torno al agua y a la sequía del sur pueden convertirse en una realidad o si son solo una percepción alimentada por la falta de información. Pero mezclar esa discusión con un patrocinio deportivo es un error.
Bien por GoldQuest
po Fabio Montes de Oca
El autor es periodista, reside en San Juan de la Maguana.
Fuente: https://www.elfarodelsur.com