La captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y de su esposa, Cilia Flores, se produjo en un operativo ejecutado durante la madrugada por fuerzas especiales de Estados Unidos en territorio venezolano, según reveló el presidente estadounidense Donald Trump.
De acuerdo con Trump, Maduro se encontraba en una residencia fuertemente fortificada, equipada con puertas de acero y un «espacio seguro» diseñado para resistir ataques, cuando fue sorprendido por el organismo militar.
El mandatario venezolano intentó refugiarse en esa zona blindada, pero la acción fue tan rápida y precisa que no tuvo tiempo de resguardarse. Las fuerzas especiales habían previsto incluso el uso de sopletes industriales para atravesar el acero, aunque según Trump no fue necesario.
Una planificación al detalle
Trump aseguró que la operación fue planificada al detalle, al punto de que los equipos involucrados construyeron una réplica exacta de la vivienda para ensayar cada movimiento, incluyendo pasillos, escaleras y sistemas de seguridad.
Según medios estadounidenses, la misión estuvo a cargo de una unidad de élite de los Delta Force, cuyos miembros sacaron a Maduro y a Cilia Flores de la cama y los trasladaron de inmediato en helicóptero.
- Durante el operativo, uno de los helicópteros fue impactado por disparos, aunque no se reportaron bajas entre las tropas estadounidenses. Tras la extracción, ambos fueron llevados al buque anfibio USS Iwo Jima, donde permanecen detenidos y en ruta hacia Nueva York, para enfrentar cargos por narcotráfico.
¿Por qué en la madrugada?
El general estadounidense Dan Cain aseguró que fuerzas militares de Estados Unidos ejecutaron una operación de aprehensión en Caracas durante la madrugada del 2 de enero con el objetivo de capturar a Nicolás Maduro y a su esposa, en una misión que describió como «una de las más complejas y precisas» realizadas por el aparato militar estadounidense.
Según Cain, la operación —denominada Operación Resolución Absoluta— fue el resultado de «meses de planificación, ensayos y trabajo interagencial» y se llevó a cabo con el apoyo conjunto de fuerzas terrestres, aéreas, navales, espaciales, cibernéticas y de inteligencia, en coordinación con agencias como la CIA, la NSA y la NGA. El objetivo declarado fue ejecutar una «misión de aprehensión» para llevar ante la justicia a dos personas previamente condenadas por tribunales estadounidenses.
El general explicó que el momento fue escogido para minimizar el riesgo de daños civiles, maximizar el factor sorpresa y garantizar la integridad física de los capturados. Señaló que las condiciones meteorológicas fueron un elemento crítico y que las fuerzas permanecieron en estado de alerta durante semanas, a la espera de una ventana climática que permitiera la ejecución segura de la misión.
De acuerdo con su relato, la orden presidencial fue emitida a las 10:46 de la noche, tras lo cual despegaron más de 150 aeronaves desde unas 20 bases distintas en el hemisferio occidental. La operación incluyó cazas F-22, F-35, F-18, aeronaves de guerra electrónica EA-18, aviones E-2 de alerta temprana, bombarderos B-1, helicópteros de inserción y múltiples drones de vigilancia.
Cain detalló que los helicópteros de extracción volaron a baja altura sobre el mar para evitar detección, mientras otras plataformas aéreas desactivaban o neutralizaban los sistemas de defensa aérea venezolanos con el fin de abrir un corredor seguro hacia Caracas. También mencionó el uso coordinado de capacidades del Comando Espacial (Spacecom) y del Comando Cibernético (Cybercom) para facilitar el avance de la fuerza.
Según el general, la fuerza de aprehensión ingresó al área objetivo alrededor de la 1:00 de la madrugada, hora del este de Estados Unidos (2:00 a. m. en Caracas), manteniendo el «elemento total de sorpresa». Indicó que la zona fue rápidamente aislada y que los equipos se movieron «con velocidad, precisión y disciplina» hacia el objetivo.
Tras asegurar a los detenidos, la fuerza inició la fase de extracción bajo cobertura aérea y fuego de supresión, abandonando territorio venezolano alrededor de las 3:00 de la madrugada.
La fiscal general de Estados Unidos, Pam Bondi, confirmó que Maduro y Flores serán juzgados en un tribunal federal del Distrito Sur de Nueva York, recordando que sobre el mandatario venezolano pesa desde 2020 una acusación formal por cuatro cargos, incluido el de conspiración para el narcoterrorismo.
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